Opinión del Ejecutivo Municipal sobre la compra del edificio donde funcionó el Hotel Rucalen

Ante las distintas opiniones existentes respecto del proyecto de adquisición del inmueble del ex Hotel Rucalén, el Departamento Ejecutivo Municipal  fijó su posición sobre el tema y aclaró que varias de las afirmaciones difundidas públicamente parten de una interpretación incorrecta del estado y alcance del expediente. 

La primera precisión es jurídica y concreta: el Municipio no compró el inmueble. 

El expediente N° 7364/26 fue remitido al Honorable Concejo Deliberante para solicitar la autorización que exige el artículo 54 de la Ley Orgánica de las Municipalidades. Actualmente se encuentra en comisión. No existe boleto de compraventa firmado, escritura ni pago alguno efectuado. Es decir, no hay una operación cerrada: se está solicitando al Concejo la autorización previa que la propia legislación establece para que el Municipio pueda adquirir un inmueble. 

En relación con el supuesto incumplimiento de la normativa sanitaria, el Ejecutivo aclaró que el proyecto de ordenanza no propone habilitar en este momento un geriátrico categorizado, sino incorporar al patrimonio municipal un inmueble destinado a servicios de salud y asistencia social, con prioridad para generar nuevas plazas destinadas a adultos mayores. 

La Ley Provincial 14.263 y su reglamentación establecen distintos tipos y categorías de establecimientos geriátricos, con requisitos específicos según el servicio que finalmente se determine brindar. Por lo tanto, esas exigencias deberán ser cumplidas cuando se defina concretamente la modalidad y categoría del establecimiento que funcionará en el inmueble. 

Respecto de la condición de edificio multiplanta, el Ejecutivo reconoce que se trata de una cuestión técnica que deberá contemplarse en el proyecto de adecuación, pero no constituye un impedimento legal para adquirir el inmueble. 

De hecho, ya se encuentra prevista como parte de la adecuación la construcción de ascensores para garantizar la accesibilidad y permitir la evacuación asistida de personas con movilidad reducida en los pisos superiores. También se contempla un acceso diferenciado para ambulancias y vehículos de emergencia, aprovechando la vinculación del inmueble con el Centro Cívico y el parque lindero. 

En cuanto a la falta de un presupuesto definitivo de refacción y de un estudio técnico integral, el Ejecutivo señala que efectivamente esos instrumentos todavía no forman parte del expediente, pero rechaza que esto implique falta de planificación o un gasto indeterminado. 

El inmueble continúa siendo propiedad de un tercero y su incorporación al patrimonio municipal depende, precisamente, de la autorización que debe otorgar el Concejo Deliberante. Por esta razón, realizar y financiar un proyecto ejecutivo completo, con presupuesto y cronograma definitivo, antes de contar con la autorización para adquirir el inmueble no constituye el orden lógico de una inversión pública. 

La secuencia prevista es clara: autorización del HCD, adquisición y escrituración, relevamiento técnico integral, definición de la categoría sanitaria y, a partir de allí, elaboración del proyecto, presupuesto y cronograma de obra. 

Por otra parte, el Ejecutivo rechazó que la alternativa implique desaprovechar recursos públicos por tratarse de un edificio ubicado en el centro de la ciudad. 

No resulta correcto equiparar “predio más grande y con parque” con “mejor solución para la calidad de vida de los adultos mayores”. La Organización Mundial de la Salud, junto con la Organización Panamericana de la Salud, impulsan desde el año 2010 la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, de la que hoy participan más de 1.300 ciudades en 51 países (varias de ellas argentinas). Su principio rector es fomentar la plena participación de las personas mayores en la vida comunitaria y promover un envejecimiento activo, en contraposición al modelo de alojamiento en predios periféricos, aislados de la trama urbana y de los vínculos sociales cotidianos. 

Por tanto, la ubicación es, precisamente, uno de los principales atributos del proyecto.  

El ex Hotel Rucalén se encuentra a una cuadra de la plaza principal, en plena trama urbana, lo que favorece el contacto cotidiano de los adultos mayores con la comunidad, facilita las visitas de familiares y permite una respuesta más rápida ante eventuales emergencias médicas. 

La propuesta tampoco implica reemplazar al actual Hogar de Ancianos Municipal. Se trata de ampliar la capacidad existente y generar nuevas plazas para adultos mayores, en un contexto en el que el sistema público cuenta actualmente con 140 camas, todas ocupadas, y existe una lista de espera de 85 personas. 

General Villegas necesita generar más plazas para adultos mayores. La diferencia está en la solución. 

Mientras hay quienes plantean concentrar la inversión exclusivamente en la ampliación del actual Hogar de Ancianos, el Departamento Ejecutivo considera que la adquisición del edificio permite incorporar una infraestructura existente, en una ubicación estratégica y con posibilidades de desarrollar un efector de salud y asistencia social de uso flexible, complementario al establecimiento municipal actual. 

El proyecto no supone una decisión consumada ni un desembolso realizado. 

El Concejo Deliberante tiene ahora en sus manos el tratamiento de la iniciativa, lugar donde corresponde debatir la propuesta sobre la base de los datos reales del expediente, de las necesidades concretas de la comunidad y de las posibilidades que ofrece el inmueble, evitando presentar como hechos, decisiones que todavía requieren autorización legislativa. 

Allí deberán analizarse los argumentos, las alternativas y el interés general, y el lugar en que cada concejal tendrá que asumir la responsabilidad política de su decisión. 

El problema existe y es de todos. Lo que corresponde discutir es cuál de las alternativas ofrece mejores posibilidades para resolverlo y cuál permite al Municipio prepararse no solamente para la demanda de hoy, sino también para la de los próximos años. 

Una gestión municipal no puede limitarse a resolver las necesidades cuando ya se transformaron en urgencias. También tiene la responsabilidad de anticiparse.  

El Ejecutivo no está pidiendo un cheque en blanco. Está solicitando la autorización legal para incorporar un inmueble al patrimonio municipal y avanzar luego con los estudios y proyectos necesarios para determinar su mejor utilización. 

La pregunta, entonces, no es si el Rucalén es perfecto. Ningún edificio lo es. La pregunta es si General Villegas puede darse el lujo de dejar pasar una oportunidad concreta mientras la demanda de atención para adultos mayores ya supera la capacidad disponible. 

Gobernar también significa tomar decisiones antes de que los problemas se vuelvan inmanejables. 

Y en este caso, la decisión que se propone no es solamente sobre un edificio. Es sobre qué municipio queremos construir para una población que envejece, sobre qué lugar ocupa el Estado frente a las necesidades de las familias y sobre si estamos dispuestos a invertir hoy para no lamentar mañana la falta de infraestructura que ya sabemos que vamos a necesitar.  

Deja tu comentario

Click here to post a comment